25.6.11

Ya está.

Realmente nunca he sabido muy bien a qué me quería dedicar. Empecé Biología por descarte, por hacer algo. Tenía que ir a la universidad por que era lo que se esperaba de mí. Miré todas las carreras que se me ofrecían y ninguna me llamaba suficientemente la atención. Sólo sabía que tenía que buscarme un oficio, algo con lo que pudiera trabajar en un futuro y a ser posible que me diera la oportunidad de viajar.

Fui aprobando exámenes y pasando de curso simplemente por pura inercia. Me encontraba sumida en una inmensa desidia que no me dejaba respirar. Me di cuenta y por fin decidí hacer algo por mí misma y dejé los estudios. De hecho habían asignaturas muy interesantes pero sentía que no conseguiría ninguno de mis propósitos. Después de un verano magnífico (2008) empecé enfermería. ¿Por qué la elegí? Dos motivos. 1. Posibilidad de trabajar en el extranjero. 2. Eran tres años de carrera y lo veía bastante asequible. Así de simple. Con el tiempo he descubierto un tercer motivo que me satisface enormemente y por el cual creo que no me he equivocado al escoger esta profesión: 3. Centrado en ayudar a las personas.

Y ya está. Ya tengo profesión. Y ahora, ¿qué será lo siguiente?





20.6.11

Pequeñas cosas



Un gatito dormilón.



Una mancha en las sábanas.



Un panda equilibrista.



Una compra en el súper.



Una peli gafapastosa.



Una mirada cómplice.



Una chaqueta salvadora.



Un postre guarro.



Un dedo que intenta calcular la dirección del viento.



Un collage inacabado.



Unos zapatos rojos y unas medias rotas.



Risas. Cañas. M.I.A. Nervios. Taxi. Abrazos. Miradas. Palabras. Viento. Olas.



Estar en el sitio más frío del mundo y sentirse arropada.




Hoy, medio feliz, medio triste, como un buen domingo.




Porque las pequeñas cosas son las que engrandecen la vida.